
Monóvar reparte su industria entre tres oficios que se llevan bien y se vacían muy distinto. El vino manda en la memoria del pueblo: monastrell, viñedo viejo y bodegas donde todavía se guarda fondillón en tinas de madera. La piedra pone la maquinaria pesada, con talleres que elaboran el mármol crema de las canteras del entorno. Y el calzado, junto con la marroquinería, llena las naves medianas del entorno de la carretera de Elda con talleres de aparado, de acabado y de manufactura auxiliar. Cuando cierra una de estas instalaciones, lo que hay dentro pide un plan a medida más que un contenedor grande.
Vaciar una bodega tiene reglas propias. Lo primero es el líquido: restos de vino, lías, agua de limpieza y fondos de depósito hay que achicar y entregar a quien puede recibirlos, y eso se planifica antes de tocar una llave. Después llega lo fijo: depósitos de hormigón revestido y de acero inoxidable, tinas y barricas de roble, prensa, despalilladora, bombas, mangueras alimentarias, placas de filtro y tierras, la embotelladora con su llenadora, taponadora y etiquetadora, y la cinta de encajado. El inoxidable y la barrica en buen estado tienen mercado propio y muy activo en la comarca, así que se desmontan con cuidado y su valor se anota y se resta en la oferta antes de empezar.
Hay dos cosas que en una bodega se dicen por delante. Una es la química de la casa: metabisulfito, sosa y ácidos de limpieza, productos enológicos y envases con resto de producto, que se agrupan por familia el primer día y se derivan a gestor autorizado. La otra es el trabajo dentro de depósito y de tina, que se hace con ventilación previa, medición y vigilancia desde fuera, porque un depósito recién vaciado sigue reteniendo gases. Con eso resuelto, la limpieza final es sencilla: canales y arquetas despejadas, suelo desengrasado y sala de barricas ventilada antes de la firma.
En el taller de piedra el guion es el del peso: cortabloques y pulidoras liberadas de bancada, tablas movidas con ventosa, circuito de agua achicado y lodo retirado con gestor. En el de calzado se repite el punto de partida de todos nuestros encargos: las hormas, los troqueles y los cortes de la marca se cuentan por serie y se devuelven con albarán antes de mover nada propio. Y en la bodega el mismo criterio se aplica al envase retornable, a la barrica alquilada y al palé de pooling, que se separan y se entregan contados a su titular con copia para el expediente.
En VZ ELCHE hacemos vaciado de bodegas, naves de piedra y talleres de calzado en Monóvar achicando y entregando primero los líquidos, ventilando y midiendo antes de entrar en depósito, desmontando inoxidable y barrica con criterio de reventa, derivando la química a gestor autorizado y dejando la nave limpia y con la solera repuesta.
Qué se fabrica todavía en las naves de Monóvar
El recorrido previo separa la instalación en zonas húmedas, zonas de peso y zonas de taller. De ahí salen el orden de trabajo, la elevación necesaria y los días de limpieza, que en una bodega se cuentan aparte porque siempre hay superficie que desengrasar.
Bodegas
Depósitos, tinas, barricas y embotellado.
Piedra crema
Talleres de corte, pulido y balsa.
Calzado y piel
Aparado, acabado y manufactura auxiliar.
Carretera de Elda
Naves medianas con acceso rodado.
Quién nos escribe desde Monóvar y con qué fecha encima
Nos llaman bodegas familiares que dejan de elaborar y venden el edificio, propietarios que recuperan una nave arrendada a un taller de piedra, empresas de calzado que trasladan la manufactura y herederos que se encuentran una instalación parada con depósitos llenos a medias y necesitan saber por dónde se empieza.
Lo que aparece dentro de un taller de Monóvar
Sale el depósito, la tina y la barrica, la prensa, la despalilladora, las bombas y las mangueras, las placas y las tierras de filtración, la línea de embotellado y etiquetado, la maquinaria de corte y pulido del taller de piedra, las máquinas de aparado y acabado, la estantería y la paletería, el inoxidable y la chatarra por familias y los productos enológicos y de limpieza, derivados a gestor autorizado.
Cómo se ordena una jornada de trabajo en Monóvar
Visita con día y hora, comprobación de depósitos y accesos, y alcance escrito con jornadas, medios, viajes y el valor del inoxidable y la barrica ya restado.
Encuadre y visita concertada
Empezamos por teléfono, por WhatsApp o por correo entendiendo qué actividad cierra, qué maquinaria sigue en pie y qué le van a mirar el día de la entrega. La visita se acuerda con día y franja horaria para verlo con la nave abierta y con quien conoce la instalación delante.
Utillaje de marca identificado y devuelto
Antes de mover una caja localizamos los moldes de inyección, las series de hormas y los troqueles que pertenecen a la marca para la que se fabricaba, los agrupamos por referencia, los contamos y los devolvemos a su titular con albarán firmado y fotografías.
Inventario con destino por partida
Recorremos corte, aparado, montado, acabado, almacén y entreplanta anotando maquinaria, existencias, mobiliario y archivo, y dejamos por escrito qué se reutiliza, qué se recicla, qué se entrega a gestor autorizado y qué tiene salida de segunda mano.
Desmontaje y retirada separada
Se despeja el almacén para ganar maniobra, se desconecta cada máquina de su cuadro, se libera de la bancada y se baja con los medios calculados. Piel, textil, plástico, madera, cartón, chatarra y aparatos eléctricos viajan separados desde el origen.
Limpieza técnica, solera y acta
Aspiración del polvo de cardado, filtros y conductos retirados, fosos y canaletas limpios, solera repuesta donde hubo anclajes, y carpeta de cierre con inventario, fotografías, justificantes de cada corriente y acta de entrega.
Por qué en Monóvar la entrega se prepara desde el primer día
Consulta las poblaciones donde trabajamos, revisa el detalle del servicio o escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en Monóvar
¿Qué ocurre con los moldes de inyección, las hormas y los troqueles de la marca?
Es la primera partida que tocamos y la que más tranquilidad da al titular. En Elche buena parte del utillaje que hay dentro de un taller pertenece a la marca para la que se fabricaba: moldes de aluminio de suela, series completas de hormas por tallas y troqueles cortados para un modelo concreto.
Lo localizamos, lo agrupamos por serie y por referencia, lo contamos y lo devolvemos a su titular con albarán firmado y con fotografías, antes de que salga el primer camión. Copia de ese albarán entra en el expediente de cierre. Con el utillaje ya devuelto, el resto del inventario queda limpio y cada parte sabe exactamente qué recibió.
¿Cómo se retiran los botes de adhesivo, las imprimaciones y los disolventes?
Se aíslan el primer día en una zona señalizada y se tratan como residuos peligrosos, que es lo que son. Cemento de contacto, adhesivo de poliuretano, halogenantes, limpiadores, aerosoles, aceite de máquina, trapos impregnados y envases con resto de producto se agrupan por familia, se identifican y se derivan a un gestor autorizado que emite su documento.
Antes de trabajar ventilamos la zona de las cabinas de pegado y retiramos los filtros saturados. Es la partida que más mueve un presupuesto dado por teléfono, así que preferimos verla en la visita y ponerla en la oferta con su cantidad estimada.
¿Cierras un taller o una nave en Monóvar? Empecemos por los moldes y las hormas
936 940 451